Inteligencia Emocional

22.05.2017

Inteligencia Emocional y Aprendizaje


Más allá de lo que aprendes está el cómo eso te hace sentir

La Inteligencia Emocional atiende no solamente factores del currículo en el ámbito académico, sino también el desarrollo intrapersonal e interpersonal, como parte motivacional del aprendizaje.   Es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Este término de Inteligencia Emocional se hizo popular gracias a Daniel Goleman, con su célebre libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995. 

Es una herramienta interesante que en los últimos años se ha colocado en una posición preponderante en relación al impacto que genera en el aprendizaje el manejo efectivo de las emociones a partir de su identificación personal, así como la identificación de las emociones de quienes nos rodean. De hecho, entre mejor manejo realicen nuestros niños y niñas de sus emociones e incluso de la de otros a su alrededor, mayor éxito académico y social se granjeará. Para ello primero deberán conocer y comprender las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia y en la medida en la que van creciendo, hablar de las secundarias.

Es necesario tener en cuenta que nuestros niños acuden a la escuela manifestando cada uno una emoción relacionada con su vivencia. Llegan tristes, enojados, temeroso, decepcionados, frustrados, felices, amorosos, enérgicos, motivados, reconfortados... Identificar con precisión la emoción que está experimentando es importante para poder gestionar: Cambiar o reafirmar.

  • En primer lugar, nosotros mismos hemos de desarrollar nuestra IE.
  • Los niños y niñas aprenden con el ejemplo.
  • Muestre siempre una actitud positiva ante la adversidad.
  • Aprenda a ver lo bueno en todo.
  • Utilice expresiones que reafirmen emociones positivas.
  • Concédales tiempo para reconocer y expresar lo que siente.
  • Preste atención a cómo escucha.
  • Utilice estrategias didácticas para el manejo de emociones. Respirar y contar hasta 10 es una buena opción.
  • Utilice comparaciones (colores, animales, objetos) con los que ellos se puedan identificar al sentir una emoción negativa y vaya suavizando el tono, la textura y /o características de lo utilizado
  • Ayúdelos a ampliar su perspectiva de las cosas, así podrán comprender que siempre hay una buena opción